¿Qué pasa cuando la vida se empeña en destruir a todo lugar que pises y a las personas que habitan en él?
La Nación de las Bestias de Mariana Palova es una fantasía urbana, oscura, contemporánea; que nos lleva entre las calles de Nueva Orleans para conocer la magia y los horrores que se esconden en "El Plano Medio". Nuestro protagonista se llama Elisse, un joven de apariencia andrógina que ha vivido entre muerte, miedo y miseria. Este fue abandonado por su padre en el Tíbet, criándose entre monjes budistas. Por situaciones externas (persecución y guerra) queda como refugiado en la India. De ahí logra llegar a Estados Unidos, donde es acogido por un amigo monje de su maestro.
"De todas las cosas extrañas que hay en mí, solo hay tres que puedo contarle a la gente sin temor de acabar recluido en un manicomio".
El libro mantiene todo el rato enganchado al lector, no es que pase alguna calamidad tras otra -un poco sí-, es que el mundo interior de Elisse es atrapante, se puede empatizar bien con él. No es un protagonista perfecto, es alguien que intenta hacer lo mejor que puede con lo que tiene. Y yo adoro a esta clase de personajes.
Su mundo me parece bien construido, un sistema de "magia" que está bien documentado y que respeta mucho las "leyes sobrenaturales" del nuestro. Cada personaje tiene motivaciones claras, personalidades definidas e ideales que protegen. No es difícil conectar con ellos, comprenderlos y odiarlos por momentos.
"Es por eso que siempre he querido una familia, aunque sea una conformada solamente por mi padre y yo, tanto así que he cruzado la mitad del planeta para buscarla".
Elisse intenta vivir en un mundo que lo obliga a sobrevivir, se levanta y lucha porque cree que vale la pena hacerlo. Y su motivación aumenta cuando tiene a quienes proteger, a quienes amar.
Aunque la historia no se centra en el romance, el protagonista desarrolla un interés amoroso que adoro profundamente. Es una pareja queer (boys love), y prefiero no revelar quién es: vale la pena enamorarse de ellos de manera lenta, tal como me ocurrió a mí. Más allá de esto, no abunda el amor romántico, pero sí el amor en todas sus formas, y eso es uno de los grandes aciertos del libro.
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