"No juzgar es motivo de esperanza infinita".
El Gran Gatsby nos transporta a "los locos años 20" en los Estados Unidos, llevándonos entre fiestas, excesos y secretos, que se desnudan a la luz del día. Retrata una sociedad que elige no ver lo hay frente a ella, disfrazando la inconformidad y la desdicha con una sonrisa.
La historia gira en torno a Jay Gatsby, un hombre rico que es conocido por dar fiestas extravagantes y suele ser nombrado con cierto misticismo, pues pocos logran ver su rostro. Se nos vende como una persona amable, considerada; la representación máxima del sueño americano. Todo esto a través de los ojos de Nick Carraway, un narrador que se vende como una persona que no juzga, pero con el que aprenderemos que "el no hacer un juicio" o no "resaltar defectos" es una forma de juicio.